viernes 26 de octubre de 2007

Mis 12000 €


Sobran las palabras pero faltaria de más algún que otro cero...

jueves 25 de octubre de 2007

Más educación y menos bobadas


Parece ser que este año los quemaos de la Junta vuelven ha realizar las pruebas de diagnóstico para los alumnos de 3º de E.S.O. que, a parte de que el nombre pareza que tengamos alguna enfermedad no diagnósticable, vuelve a ser una total y absoluta pantomima para institutos y el alumnado que los componen. El curso pasado la realizaron y tuve el "privilegio", por llamarlo de alguna manera, de realizarlo. Os cuento:

En en primer trimestre del curso 06/07, la Junta de Andalucía, obligó a varios institutos a hacer unas pruebas para puntuar el nivel académico en Andalucía. Estas consistieron en obligar a los alumnos de 3º de E.S.O. a rellenar un cuestionario, para asi culpar y corregir al profesorado y a la vez hacer perder el tiempo a los alumnos.

No conforme con esto, pasado un buen tiempo volvian "a la carga" enviando por correo las notas o calificaciones de dichas pruebas. Y me pregunto:

¿No decían que esto era anónimo? ¿Cómo que lo estan enviando a casa de los alumnos? Y... ¿Con qué objetivo?¿Esto ayuda en algo a los problemas que tiene Andalucía en la educación?

Esto solo perjudica a la moral de los alumnos y hacer perder el tiempo. Desde aquí pido a todos los alumnos de Andalucia que no se dejen perjudicar por algunos políticos incompetentes y que solo se preocupan de su imagen y de llenar sus bolsillos, y a su vez pido al responsable de esta absurda bobada que aver si se preocupa más en fomentar e invertir más en la educación y menos en hacer tonterías incoherentes como es esta dichosa prueba de "diagnóstico", si es que se puede llamar así porque en vez de dirigirse a una simple prueba de nivel académico parece que se dirigen a una prueba de discapacitados mentales.

Malgastan dinero en hacer miles de cuadernos con un papel de muy buena calidad, que no sirve absolutamente para nada, en vez de poner ordenadores en los institutos o mejorar la calidad de estos. Ademas, los cuadernillos son totalmente inútiles, ya que, a parte de contener faltas de ortografías, hacían preguntas sospechosamente fáciles. Esto de que tenga faltas de ortografías a parte de ser un crimen y una falta de respeto hacia nuestra lengua, es mala influencia para los discentes.

lunes 22 de octubre de 2007

Zorrimodel



Nos va la marcha, redíos. Nos gusta, o sea nos pone. De lo contrario no estaría circulando ni la décima parte de la bazofia de la que luego nos quejamos. Bazofia gorda y lustrosa, cebada con nuestra propia estupidez. La mayor parte de de los estafadores que conozco, y conozco unos cuantos, basa su negocio en la vanidad, en la lujuria, en la ambición, en la gilipollez de la víctima.

Pensaba en eso el otro día, mirando una foto de una revista donde aparecía, muy suelta y en un pase de modelos, una guarra profesional de esas cuya bisectriz del ángulo principal (expresado con delicadeza geométrica) es de dominio público. Dicho de otra manera: una de esas lumis que antes se ganaba la vida apoyadas en el quicio de la mancebía, hablándoles a los marineros de tu, y ahora han cambiado la tradicional esquina por el plató de "Salsa de Tomate Mariano", o como carajo se llame, y en vez de cobrar cinco mil y la cama aparte, como antes, se calzan a un futbolista, a un torero, a un ex Guardia Civil reciclado a vivir del morro propio o del de su señora, y luego cobran una pasta horrorosa por glosar en un público las peripecias de su baqueteado chichi. Resumiendo: "putas de moderno nivel".

Total, que en la foto salía la pájara en cuestión desfilando por una pasarela en plan top model que te rilas, oye, la tía con ese garbo y esa gracia natural que tienen nuestras pedorras autóctonas, pisando fuerte y segura de sí, son un modelo de Faemino y Cansado, me parece que era, o de Américo y Vespucci, o algo por el estilo, uno de esos modistos italianos, creo, que luego resulta que son dos y de Palencia. El caso es que, en la foto, la topmodel de las narices estaba puesta tal que así, vamos, con los flashes de los fotógrafos y tal; y alrededor de ella, mirándola embobado, el público. Y a eso voy, porque era un público femenino, no en plan pijolandio sino compuesto por señoras de cierta edad, vamos, presuntas respetables marujas y alguna marilolis ajenas al ambiente tope fashion; sin duda un viaje en autobús a la capital o algo así, por la tarde a Torrespaña a hacer de público, por la noche pase de modelos cutre. Supongo. El caso es que allí estaban en la foto, todas esas pavas a dos palmos de la zorrimodel; y lo que me pudo la piel de gallina fueron sus expresiones: sus caras irradiando envidia, admiración, felicidad. Se lo juro a ustedes por mis muertos: parecían mi abuela en Semana Santa, viendo pasar el trono de la Virgen. Aquellas respetables matronas y sus hijas ejemplares, actuales y futuros pilares de la sociedad española, con sus permanentes de peluquería de toda la vida y sus honesta ropa comprada en los almacenes Tal, miraban a la chocholoco de la pasarela transfiguradas de gozo y ternura, como si ésta encarnara, y me juego lo que se tercie a que ahí era, sus sueños más recónditos y húmedos.

Sus ambiciones. Caminar con tacón alto por una pasarela, ser objeto de flashes, salir en la tele. Ser portada del "Pronto" y el "Qué me dices" y en "Qué me cuentas". Guao. En una palabra: triunfar. Y es que ahí está el punto, supongo. En esas caras significativas de la foto, en esos culos hechos agua limón. Porque tienen delito. Nos pasamos la vida protestando en la plaza, en la peluquería, sobre hay que ver esto y lo otro, vecina. Adonde vamos a parar. Y luego nos pegamos a la tele como lapas, cloqueando cual gallinas en celo, babeando de gusto cuando vemos en carne mortal a una zorra de papel cuché, ay, bonita, cómo te admiro, un beso, mua, mua, un autótografo, deja que nos hagamos una foto contigo. Las tordas de la foto son las mismas madres que luego disfrazan a sus hijos de Rickismartin y de Madoninitas repelentes y los manda a los concursos de la tele, a que canten, a que bailen, a que consigan los cutres aplausos y la fama que, en el fondo, siempre anhelaron ellas. Esas marujas en el éxtasis, admirando aleladas a una vulgar pedorra, que son símbolo perfecto de lo que tenemos y de lo que merecemos tener.

Por casposos. Por imbéciles.